Señorío culé

¡Qué barbaridad! ¡Qué forma de jugar! ¡Qué espectáculo! Estas son algunas de la exclamaciones varias que se pueden usar para describir el juego del Barça, pero que se quedan tremendamente cortas. No hay una palabra en castellano que defina en su totalidad el "meneo" que le dio el Barcelona al Madrid ayer. Un baño futbolístico y un empacho de goles. Ahora bien, los madridistas siempre podrán decir que el penalti no pitado a Cristiano con la consecuente segunda amarilla a Valdés podría haber cambiado el clásico.

El Barça nos tenía acostumbrados en los últimos años al buen fútbol, pero no a tanto. Lo de ayer fue un partido para enmarcar, una alabanza al fútbol, una obra de arte con una duración de 90 minutos. Un señor equipo que dominó de principio a fin el titulado por la prensa española como "partido del siglo", ese que junto al del Bernabéu, debe resolver la mejor liga del mundo como nos intentan vender. Pero no nos engañemos, no somos ni de lejos la mejor liga del mundo. Si acaso, y eso sí me lo permito, tenemos a los dos mejores equipos del planeta, pero uno demostró ayer que está muy por encima del otro. 
Y todo esto guiados por un Xavi Hernández inconmensurable. Quizás no sea el mejor jugador del mundo, sin embargo, entiende el deporte del balompié como nadie. Nos ha hecho (sí, sí, a todos nosotros) campeones del mundo y ayer demostró por enésima vez que merece el Balón de Oro más que nadie, por mucho que Sneijder se empeñe en que no.

Sin embargo, hay algo que falla. Quizás sea Mou y sus declaraciones, o quizás Cristiano y sus chulerías, pero de lo que no hay duda es de que al Barça le faltó comportarse ayer como un equipo señor. Hubo muchos gestos, muchos detalles que sostienen esta teoría. 

Para empezar, no es normal que Puyol se recorriera ayer 30 metros cada vez que se producía una falta. Daba igual como fuera ésta, que el capitán culé iba como loco con los brazos extendidos a protestarle a Iturralde. Tampoco le importaba el momento de partido, ni el resultado. El corría y protestaba. Y además, en determinadas ocasiones, se veía acompañado de su amigo Valdés. El portero del Barça no tuvo apenas trabajo ayer, por lo que se autoimpuso la tarea de encararse con Cristiano cada vez que podía. 

Por otro lado, no entiendo el gesto tan "elegante" de Guardiola al no querer darle el balón a Ronaldo. Es verdad que éste luego se equivoca, pero lo que hace Pep es calentar el partido gratuitamente porque, ¿adónde va Valdés en esa jugada?
Otro gesto destacable es el de Messi. Tanto se compara al argentino con CR7 que de uno se dice que es humilde y educado y del otro que es chulo y prepotente. Ayer la pulga demostró no ser un jugador limpio. Tiene bien aprendida esa astucia argentina que caracteriza a los Mascherano, Heinze o Prigioni en el caso del basket, tan admirada por sus compañeros y tan repudiada por los rivales. Messi ayer buscó la expulsión de Carvalho (que podría haber llegado, pero no en esa jugada) agarrándole por el costado, buscando el contacto, y desmayándose cuando lo hubo. El gesto no es bonito ni propio de un jugador limpio (nunca le he visto algo así a Raúl), sin embargo, Iturralde estuvo de 10.
Para acabar, hay dos jugadas. Una es la que hacen Piqué y Valdés tras el quinto gol. Ese gesto, esa falta de respeto hacia el rival no es propia de un jugador de fútbol. Porque creo que estos dos jóvenes, en ese momento, se creyeron forofos, y no lo deben ser. Aun así, uno ya demostró lo que vale en la celebración del Mundial. 

La otra jugada es la de Ramos. Indefendible. No tiene justificación, aunque sí se puede entender. El sevillano llevaba un saco de cinco goles sobre los hombros, y además estaba viendo como sus compañeros de selección (aunque no amigos, porque si no no le harían eso) se reían de él. El de Camas tiene mucho carácter y eso no lo tolera. Se le fue la cabeza y pagará por ello, pero lo que hizo es entendible.

Así, solo me queda felicitar a los culés por el equipazo que tienen, y animar a los madridistas. Esto es muy largo y, por el bien del espectáculo, esperemos que no se haya acabado ya.

El Pupas

¡Qué mal pensados sois! Estoy seguro que habéis leído el título de la entrada e inmediatamente habéis pensado en el Atleti. Pero no voy a hablar de los rojiblancos, si no de un quejica mucho mayor llamado Novak Djokovic, que demostró ayer que aún no está preparado para reinar el tenis mundial. El trono aún le queda grande, y él lo sabe.

Para quien no viera el partido de ayer que enfrentó a Rafa Nadal con el serbio, debe saber que Rafa ganó con facilidad un partido que había comenzado como se esperaba: intenso y vibrante. Ninguno de los dos tenistas conseguía romper el saque de se adversario hasta que una lentilla cambió el sino del partido. Era la lentilla del ojo derecho de Djokovic. El serbio paró el partido durante casi diez minutos, provocando el consiguiente enfado de Rafa. Tras el parón, el mallorquín rompió el servicio de Novak, ganó el primer set y se llevó el segundo de calle para colocarse en semifinales del Torneo de Maestros. Pero ganar así no mola. No le mola ni a Rafa, ni al público que pagó una entrada por presenciar el partido en directo, ni a los que seguíamos el partido en nuestras casas calentitos. 
Y es que el serbio es muy dado a realizar acciones de éstas en los grandes partidos. Recuerdo una semifinal de Roland Garros en el año 2007 que jugó contra Rafa en la que se tiró el partido entero apoyado contra su raqueta, expresando su cansancio. Recuerdo también mi desesperación por las continuas paradas que realizaba y recuerdo mi frustración al ver como corría el condenado cuando los puntos arrancaban. Era mi primer conocimiento de un Djokovic, que desde el principio no me gustó. Es indudable su clase como tenista (por eso es actualmente número 3 del mundo), pero su clase como deportista se puede poner en entre dicho. Lo que el serbio provoca es que su adversario se salga del partido, desconecte por unos 5-10 minutos y cuando el partido se vuelve a reanudar le pega el hachazo. Pero Nadal ya se lo sabe, le conoce de sobra, y ayer no le dejó salirse con la suya.

Dicen del serbio que es un cachondo, que está siempre bromeando y que es una gran persona. No lo dudo, como tampoco dudo de la calidad de su tenis, pero le falla la cabeza. Es joven (tiene tan solo 23 años) y debe aprender a manejar los partidos en los que se siente inferior. Porque lo que ayer demostró Djokovic es que todavía no está a la altura de los dos números uno actuales: Roger Federer y Rafa Nadal.

Rodillo citizen

El Manchester City, por fin, golea y, lo que es más importante, apabulla al rival con su juego. A través de un estilo imponente y autoritario con un juego directo y vertical, los citizens se han colocado a tan solo una victoria del líder, un Chelsea que sorprendentemente se dejó los tres puntos en Birmingham. Sin embargo, si se analiza la Premier en profundidad, se puede comprobar cómo esa derrota del Chelsea no es tan extraña. Pero eso sería un tema a tratar en otro post distinto.
Lo que sí resultó asombroso fue la derrota del Arsenal. Los pupilos de Arsene Wenger se fueron al descanso con un 2-0 que pudo ser mayor. Ahora bien, todo cambió en estos 15 minutos de parón tras los que el Tottenham dio la vuelta a la tortilla, siempre lanzados por un todoterreno Gareth Bale y por un omnipresente Van der Vaart. Este fue el partido de la jornada en Inglaterra, y no defraudó a nadie. Los dos equipos mantuvieron un altísimo nivel de juego a lo largo de los 90 minutos, y por supuesto, no faltó emoción.

Por su parte, el United logró una holgada victoria con la participación anotadora de Chicharito, que jamás rehuye de su cita con el gol, colocándose co-líder junto al ya citado Chelsea. 

Pero volvamos al City, que con un entrenador tremendamente cuestionado mantiene el pulso al Big Three. Quizás Mancini no sea el técnico adecuado para este City (en mi opinión no lo es) pero está aguantando el chaparrón. Sus chicos son tremendamente disciplinados tácticamente, y arriba, no falta imaginación. Tévez y Silva gozan de libertad máxima, deambulando por los puestos de ataque según les precie. Y eso es determinante ya que su carácter asociativo y su indudable clase impide a los defensas rivales centrarse en un solo objetivo a parar. Aquí, además, aparece Yaya Touré, reconvertido a centrocampista llegador. El marfileño tiene una gran presencia dentro del terreno de juego, siempre juega al primer toque (seguro que este apartado es herencia de Can Barça) y gracias a su envergadura es muy difícil quitarle la pelota. Además, como ya demostró en Barcelona, tiene una gran pegada. Pero Touré juega liberado de cualquier responsabilidad defensiva porque detrás tiene a De Jong, perro de presa a la antigua usanza. El holandés es fundamental como recuperador y, aunque se haya hecho famoso mundialmente por su patada de kárate a Xabi Alonso, es un grandísimo jugador. A estos dos, se les une un Gareth Barry que actúa como líder natural del equipo, aportando tanto en ataque como en defensa (como diría Mou: jugador top). Finalmente, la defensa está bien cubierta, en la que destacan dos jugadores por encima del resto. Uno es el hermano mayor de los Touré, jefe de la zaga por su veteranía; el otro, Kolarov, lateral zurdo con muchísima llegada.
Así pues, el City, con un equipo compacto y con jugadores de grandisíma calidad, se muestra como un serie aspirante a levantar la Premier League este año. No es mala apuesta, se lo aseguro.

El peligro de la relajación

Ni mucho menos tenía intención de hablar sobre un amistoso pasajero al que no tendríamos que haberle dado casi importancia, pero que tras lo sucedido, sí la tiene, y de gran magnitud.
Por segundo amistoso consecutivo España ha caído estrepitosamente. Y no nos debemos excusar en los rivales o en que simplemente eran amistosos. España ha demostrado al mundo, tras proclamarse campeona de forma contundente, que es vulnerable. Pero tenemos un solo rival, y no es otro mas que nosotros mismos. Si queremos somos los mejores, pero parece que se nos han quitado las ganas. Es verdad que la fase de clasificación para la Euro 2012, que es lo que importa ahora, la llevamos bien. Pero estos dos amistosos, contra Argentina y Portugal han cobrado una importancia notable. Hemos sacado a relucir nuestra peor cara, con una apatía y una falta de ilusión preocupantes. 
Si estos jugadores se han cansado de ganar, cosa que no creo en absoluto, el relevo tiene que llegar. Sin embargo esta es una medida exagerada. No hay que dramatizar, aunque tampoco debemos huir del problema. Existe, y debemos erradicarlo cuanto antes. Marchena ha demostrado que se le ha acabado el fuelle, y Domínguez puede ser un buen recambio. Por otro lado, Torres está demostrando, desde hace tiempo por cierto, que no cumple con lo que se le pide, que únicamente es abrirle espacios a Villa. Así que darle el recambio a Llorente es otro de los cambios a realizar. Pero éstos son solo pequeños detalles que no influirían en la esencia del equipo.
De este modo, no hay que cambiar nada a grandes rasgos, pero algo hay que hacer. Estos jugadores necesitan nuevas motivaciones, e igual jugar contra Portugal a mediados de noviembre no es lo mas lógico, pero los Ramos, Xavis, Piqués y compañía tienen que ser conscientes de que ya son campeones del mundo, y que a partir de ahora hay que defender ese título y mantener ese prestigio. Hay que volver a hacer piña, sentirse a gusto jugando con la Selección, y demostrar que este grupo de jugadores sigue teniendo una gran ambición. Nosotros, los aficionados, no les vamos a fallar jamás después de todo lo que nos han dado, sin embargo, por orgullo y honra, La Roja tiene que seguir luchando y jugando al fútbol como lo sabe hacer.

El Estu no se rinde nunca

Tienen que estar contentos los dirigentes del club del Ramiro, y es que tras un inicio parecido al del año pasado (y digo parecido porque este año no ha habido ni lesiones ni Gripes A, aunque el Madrid le haya vuelto a robar a su mejor jugador, varapalo difícil de solucionar), Casimiro ha vuelto a encontrar la tecla para retomar el vuelo y volar bien alto.
En los cinco primeros partidos de la temporada el Estu dio mala, pero que muy mala imagen, desperdiciando incluso una renta de 17 puntos al descanso en Granada. Pero este equipo no se ha rendido nunca, y no lo va a hacer ahora. Siguiendo el lema que preside el Ramiro de Maeztu, que dice eso de "Ramireños, nunca dejéis de luchar", el Estu ha conseguido ganar, y además, ayer, jugando bien.


Germán se sale (aunque ayer no estuvo tan genial como en Málaga), Granger está creciendo a pasos agigantados, Pancho está y estará ahí por siempre, Caner vuelve a repetir los números del año pasado y el resto, poquito a poco, va sumando. Asselin (o Jesulín como se le conoce en la Demencia) tiene que creerse importante y jugar como tal. Welsch y Ellis suman, menos que lo que se esperaba de ellos, pero el partidazo del checo en Málaga ha hecho olvidar su pésimo inicio de campaña. Y los jóvenes, como ayer, tienen que ser el revulsivo. Clark solo necesita minutos (ya lo demostró este verano en el Pre- Europeo siendo el mejor de su selección) y Jaime... Jaime es especial. Es el nuevo niño bonito, al que hay que cuidar y mimar, y dejar que crezca junto a Oliver. Que se lo crea, aunque al chaval, viendo el desparpajo con el que jugó ayer, no creo que le haga mucha falta un ejemplo a seguir. Él tiene que jugar como sabe, que por cierto, es bastante bien.
Con esto, el equipo de la madrileña calle de Serrano tiene que crecer, y si se lo cree, llegar a Copa. Sería bonito y difícil, pero es posible. Hay que creer, tener paciencia y evitar ridículos como el de Granada. Lo que está claro es que el Estu a lo largo de su historia no se ha rendido nunca, no lo ha hecho tras este nuevo 0-5 y no lo hará jamás, y es ahí donde reside su grandeza.

Cuestión de deportividad

Se le puede llamar picardía, inteligencia, empanada defensiva o acción antideportiva, pero todas ellas valen para definir la obra de arte que crearon Xavi, Messi y Pedro en el segundo gol del Barcelona el sábado. Las primeras calificaciones están claras, así que vamos a explicar la última.

En fútbol sala, una de las muchas jugadas que hay para la salida de la presión rival consiste en lo siguiente: el portero se dispone a realizar un saque en corto con la mano y un compañero debe recibir la pelota dentro del área. Como sucede en fútbol 11, esto no está permitido, por lo que el saque del portero debe repetirse. La ventaja llega cuando en esta primera jugada el defensor va como loco a presionar y el jugador que recibe la pelota se la devuelve al portero, conociendo de antemano que el saque debe repetirse. La jugada consiste en ganarle la espalda al defensor, aprovechando ese impás para que el portero saque con la mano en largo y que su compañero reciba solo, con todo el campo por delante para encarar al portero. Pues bien, esta es una jugada de picardía, pero últimamente los árbitros la están cortando, interrumpiendo el saque en largo del portero y mandándole repetir, al considerarla antideportiva.


Y aquí aparece la jugada del Barça, tantas veces repetidas por los culés a lo largo de estos últimos dos años. La duda es si el saque rápido de la falta aprovechando el descontrol defensivo puede considerarse una acción antideportiva, y si en tal caso, el árbitro debería mandar repetir el saque.

En mi opinión, creo que no es la mejor forma de resolver un partido, si bien la jugada posterior es un ensalzamiento del juego en equipo. Minutos más tarde de este segundo gol del Barcelona, los culés volvieron a sacar una falta rápido, pero el árbitro, esta vez sí, mandó repetir el saque. ¿Pero por qué en esa falta sí y en la anterior que acaba en gol no? Desconozco la respuesta, sin embargo, hay muchas formas de pillería en el fútbol que no provocan el malestar rival, por lo que así como se hablaba de que los árbitros deberían parar el juego cuando un jugador está tendido en el suelo, y así como en el fútbol sala los árbitros sí interrumpen la jugada antideportiva ya mencionada, creo que este tipo de jugadas también deberían mandarse repetir.

Guardiola, desde otra perspectiva


Lo innecesario en el mundo del fútbol abunda. Y aunque echando un vistazo rápido al panorama, cueste ver dónde reside, si nos fijamos bien y llegamos hasta el fondo del asunto, podemos observar cosas tan innecesarias como que la cara de Guardiola custodia las cuatro esquinas del Bernabeu. Y este hecho, viendo la modestia y el saber estar del entrenador culé llama la atención. Pero qué pasa entonces: ¿no sabía Guardiola dónde iba a aparecer su cara o es que le apetecía tocar las narices en la capital? Parece más lo segundo que lo primero, si me permiten posicionarme. Pero hay que fijarse que esta forma de provocación es elegante, y para nada agresiva, adjetivos que reflejan perfectamente la forma de ser de Pep. 


En todo caso, Guardiola no se ve señalado por los medios como chulo o provocador, a pesar de actos como este. ¿y por qué sucede esto? Igual los medios no nos quieren enseñar la otra cara del entrenador que consiguió ganar un “sextete” en la misma temporada. Sin embargo, esa cara existe, como bien hemos podido comprobar en diversas ruedas de prensa en las que Guardiola respondía a las preguntas de los periodistas con cierto tono de soberbia o en distintos partidos en los que el mejor entrenador del año 2009 nombrado por la IFFHS se encaraba con sus homónimos rivales. Así que, no nos dejemos engañar por aquellos que intentan profesar una imagen de caballero elegante y respetuoso de Pep, porque aunque lo esconda bien, “El noi de Santpedor”, como así le llaman en su tierra, también tiene mucha mala leche, suficiente como para empapelar los alrededores del Bernabeu con su cara, un gesto tremendamente innecesario, y más si lo realiza todo un caballero.

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