Apoyo territorial


El martes en Ona FM, radio barcelonesa y de lo más culé que hay, se celebró el gol de Gomis, jugador del Lyon, como si se hubiera ganado la Champions. Es decir, unos periodistas del Barça estaban festejando el gol del equipo que jugaba contra el Madrid.

El miércoles y el jueves, en el programa que dirige Josep Pedrerol, Punto Pelota, se debatió sobre si era la correcto o no, llegando en ocasiones al insulto. Esos periodistas expertos decían que había que ir con los equipos de tu país en competiciones europeas. Además, añadían que desde Madrid no se celebraron los goles, por ejemplo, del Arsenal. 
Pues yo sí lo hice. Y aquí viene la explicación al final del anterior post. Un aficionado al Real Madrid, generalmente, quiere que el Barça pierda siempre. Pero a parte del Barça, también el Sevilla, el Valencia o el Osasuna. Y al revés pasa lo mismo. Aunque lo periodistas tengan que guardar las formas en directo, que es lo que deben hacer aunque sean madridistas o culés reconocidos, los aficionados no. La polémica de Punto Pelota viene porque Carazo, culé empedernido y periodista, celebra en antena el gol del Lyon. Carazo se equivoca, sí, porque tiene que entender que aunque su público solo sea culé, él es un periodista y como tal no debe ser un forofo.

Pero con los aficionados no es lo mismo. Todos, o la mayoría de los que seguimos a un club de fútbol, somos forofos. Nos guste o no, lo somos. Y como tal, siempre queremos que pierda el eterno rival. Pero voy más allá: ¿Cómo quieren los periodistas que los madridistas animen al Valencia o al Barça en la Champions si cada vez que el Madrid va a su estadio suena eso de "madridistas hijos de puta? Y al revés igual, por supuesto. No tiene sentido. Pero tampoco hay que quedarse en los límites que marcan nuestras fronteras y es que los del Arsenal quieren que el Chelsea pierda, y los del Milan que lo haga el Inter.
Es ley de vida, algo que tenemos que reconocer sin más y por lo que los periodistas no deben discutir. Es cierto eso que se dice de que no es bueno ser anti-algo, cualquier cosa, sin importar el objeto, pero que no sea bueno no quiere decir que no se sea, por lo que, a mi juicio, es perfectamente legítimo que los aficionados de un equipo quieran que su rival en las competiciones domésticas pierda en las continentales. Como ya he dicho, es ley de vida.

Día redondo

Ayer fue un día de esos en los que te levantas nervioso. Quizás demasiado en mi caso, pero es que tanto Estudiantes como Real Madrid se jugaban la vida en Europa. Unos en la República Checa; los otros, en Francia.

Los primeros, el Estu, jugaron de pena. Se enfrentaban a un equipo eliminado que no había, ni ha, ganado un partido en esta segunda fase. Por eso, era el momento idóneo para cerrar el pase a cuartos. Pues en lugar de eso, el Estu salió dormido, confiado en la victoria. Desde luego, los checos no lo iban a poner sencillo, pero daba la sensación de que con un poco de intensidad se podía ganar fácil. De ahí mi frustración a lo largo de los tres primeros cuartos. No había intensidad defensiva y arriba se fallaba.
El partido se puede resumir en dos jugadores estudiantiles: Jiri Welsch y Pancho Jasen. el primero jugaba en su ciudad natal y no había mejor lugar para demostrar que su baloncesto no está acabado. Pues sí, lo está. El checo no da pie con bola y su grado de desatino llegó hasta el punto de lanzar un tiro libre que no tocó ni aro. Lamentable. Además, parece que Casimiro no se da cuenta de que este tío es malísimo porque no lo quita. De hecho, creo que el Estu es el único equipo europeo que es capaz de ganar sin un alero tirador. Pero, afortunadamente para el Estu, estaba Pancho, el gran capitán. Con su garra y pundonor mantuvo al Estu en el partido y dio alas al equipo para que la victoria pudiera llegar. Y llegó, por lo que el Estu está clasificado para cuartos y a un partido de pasar primero de grupo.

Tal cual se acabó el básket comenzó el fútbol. Mourinho, para sorpresa de muchos, yo incluido, no sacó el trivote, pero el Madrid no jugó un pimiento en la primera parte. La segunda no la pude ver, pero me da la sensación de que el resultado, aunque positivo, no es el mejor que se pudo sacar de Gerland. 
Para ganar la Champions hay que tener suerte, a arte de alguna que otra ayuda arbitral. No hay mejor ejemplo para demostrar este hecho que las semifinales que disputaron hace dos años el Chelsea y el Barça: ayudas arbitrales, suerte (gol en el descuento) y victoria. Por todo esto no me gusta eso de que el Madrid de dos palos, no le piten un penalti clamoroso y no gane. Son solo octavos, pero hay que pasar. Por eso, el resultado en sí es muy bueno, pero hay que rematar la faena en el Bernabéu. Como ya he dicho muchas veces, me fío mucho de Mou en una eliminatoria, por lo que, si nada raro ocurre, el Madrid será cuartofinalista.

De esta forma, ayer, a las 23hrs., estaba muy feliz y es que dos equipo españoles estaban casi casi en los cuartos de sus respectivas competiciones. Lo de españoles va con guasa, pero ya lo explicaré en otro post. 

Cesc ya está en venta

Os lo podéis creer o no, pero estoy seguro de que este verano Wenger vende a Cesc. El entrenador galo solo vende cuando considera que el jugador ha dejado de rendir al máximo en su carrera o cuando, como es el caso, saca de la cantera un joven que pueda suplir el puesto de ese al que vende. Y ese jugador que va a suplir a Cesc en el Arsenal se llama Jack Wilshere. Así que ya no tienen que preocuparse Madrid o Barça por negociar hasta la saciedad con Wenger. Lo único que les queda es convencer al futbolista y poner dinero suficiente.

Y es que Wilshere está siendo la revelación de la temporada en Inglaterra. Hacía ya tres años que Wenger le hizo debutar con el primer equipo del Arsenal y, este año por fin, ha sido el de su consagración. Con tan solo 19 años se ha hecho titular indiscutible en el centro del campo del Arsenal, uno de los equipos que mejor juega al fútbol de Europa y en gran parte por culpa de, a parte de Cesc, este joven inglés.
Sin embargo, la corta carrera de Wilshere no ha sido un camino de rosas. Estando en la Youth Academy (o cantera, en español) del Arsenal sufrió varios palos de la prensa, junto al español Fran Mérida, ahora en el Atleti. A Mérida se le despachó rápido, pero con Wilshere se decidió tener cautela. Así, en enero del año pasado fue cedido al Bolton. Tras curtirse en el equipo que dominaba Owen Coyle, este verano volvió junto a Wenger. Y como ya se ha demostrado en innumerables ocasiones, siendo joven no hay mejor sitio para estar que junto al entrenador francés.

Así que este año, Wenger ha decidido darle los galones del equipo junto a Cesc y a Nasri. La combinación de los tres es letal para el contrario, como bien se pudo comprobar en las contras lanzadas por Wilshere que acabaron con el Barça. Desde luego, no había mejor día para consagrarse que junto a Xavi e Iniesta. Y es que el chaval de 19 años realizó un partido completísimo. Su balance defensivo fue correcto en todo momento y su aportación ofensiva, crucial.
A Wilshere se le podría definir, como jugador, como una mezcla entre Lampard y Xabi Alonso. A pesar de que Wenger lo usa a veces en banda, este jugador es para el centro y cuando coja los galones suficientes lo acabará demostrando. Se parece a Lampard en su llegada sorpresiva. La defensa no se lo espera y tiene buen remate. Además, le resulta sencillo combinar con sus compañeros, característica que le asemeja al tolosarra. Pero además, como ya he comentado, posee el balance defensivo del mediocentro madridista, con un recorrido tremendo por la zona central del campo. 

De esta forma se puede decir que la 2010-2011 está siendo la temporada de consagración de Jack Wilshere, quien además ya ha sido convocado para la selección absoluta por Fabio Capello. El futuro de este joven parece prometedor, pero más que eso, en Can Barça preocupa su presente.

Quinteto titular: Raúl pone la magia

Hoy estreno en Paracetagol una nueva sección. Se llama Quinteto titular y consiste en cinco opiniones en relación a la actualidad deportiva. Espero que os guste el formato. Allá va.

De portero: Jaime Fernández. El chico maravilla de la cantera estudiantil volvió a gozar de minutos ayer tras varios partidos sin participar en el juego y, cómo no, volvió a encandilar a la parroquia que se dio cita ayer en Vistalegre. Sus números fueron espectaculares: 8 puntos en 10 minutos para 6 de valoración, sin fallo en el tiro. Pero ya no es sólo eso lo importante. Lo fundamental es la sensación que transmite, ese gen ganador que ha caracterizado a bases ramireños como Azofra o Sergio Rodríguez. No me canso de decirlo: este chico promete y como siga con esa actitud va a llegar muy lejos.

De cierre: Gennaro Gattuso. El italiano volvió a demostrar ayer qué clase de futbolista es. Se encaró con el segundo entrenador del Tottenham y ex-jugador del Milán, Joe Jordan, hasta el punto de propinarle un cabezazo. Por supuesto, Gattuso no acabó expulsado. Y es eso lo sorprendente. Este jugador se hincha cada partido a pegar patadas al contrario y los árbitros se lo permiten siempre. Pero esta ya es la última que lía. El partido de vuelta en White Hart Lane no lo juega por acumulación de tarjetas y la UEFA lo debe sancionar con varios partidos. Veremos a ver si Platini continúa con su línea de sanciones ejemplares.

De ala izquierda: El Estudiantes. Menudo partido se marcó ayer el cuadro de Casimiro para colocarse líder de su grupo y con pie y medio en los cuartos de final. Comenzaron flojos en defensa, sin demasiada intensidad pero aguantando el tipo en ataque. Sin embargo, la cosa cambió en la segunda parte cuando las líneas se juntaron y el Estu supo contener las acometidas italianas. La diferencia llegó a ser de +18, pero con un +2 nos bastaba y el objetivo se cumplió. Ahora, toca ganar a los checos. Bastará con un poquito de lo que enseñamos ayer ya que ellos están eliminados.

De ala derecha: El Arsenal. El equipo de Arséne Wenger se juega esta noche en su estadio sus aspiraciones a la Champions, y las de toda Europa. Y digo esto porque esta Champions parece un "Todos contra el Barça". Ganará el que más balón tenga. Nasri está convocado pero dudo mucho que juegue. Aún así, y aunque Mourinho no esté de acuerdo, la mejor eliminatoria de estos octavos de final. Fútbol del bueno, seguro.
De pívot: quién si no. Muchos me habéis pedido un post entero para él. Lo máximo que puedo hacer es remitiros al que ya se publicó el 22 de diciembre del año pasado: http://paracetagol.blogspot.com/2010/12/el-7-del-mundo.html Raúl no se cansa de callar bocas y ayer disfrutó en Mestalla. La gente le pitó desde el principio porque es al que temen, como bien indica un tatuaje de Beckham, el cual reza: "Que piten mientras teman". Raúl es insaciable y con el gol de ayer ya es el máximo goleador en todas las competiciones europeas. El 7 de Europa es una leyenda activa y todo un ejemplo de profesionalidad. No puedo entender cómo tiene detractores, pero esas críticas le hacen más grande, callándolas un día sí y otro también. Desde aquí, felicidades Raúl, eres un grandísimo profesional.

La Copa no pone

Tras cuatro días de intenso baloncesto, como cada año, la Copa del Rey de baloncesto ha vuelto a pasar por nuestras televisiones sin pena ni gloria. Da igual que 15.000 personas llenen el Palacio de los Deportes o que Madrid se tiña de los colores de unos equipos cuyas aficiones se dejan la voz por su equipo. La Copa del Rey no importa, no se tiene en cuenta en esta país y eso que, a mi juicio, es el torneo más bonito que tiene lugar en nuestro territorio.

De hecho, creo con certeza que la Copa sí interesa al público en general. Muchos días la Copa ha sido el tweet más hablado de España. Los profesionales de la información se preocupan por este torneo, pero fuera de los focos. En frente de estos, su interés desaparece. Aún así, gente como Carlos Fite, presente en el Palacio a lo largo de toda la Copa, lo que destacaba del torneo era el espectáculo de las cheerleaders. Sin más. Así, la única cadena que medianamente ha tenido en cuenta este torneo ha sido TVE, quien emitía el evento. Aún así, su seguimiento ha sido escaso. De esta forma, la vigésimo tercera jornada de Liga ha tenido más relevancia en los medios que la Copa del Rey de básket.
Hecha la crítica-reflexión, vamos al pastel. La Copa se presentaba el jueves como un torneo apasionante en el que cada año se producen una o varias sorpresas que acaban con los favoritos. Sin embargo, llevamos un par de años que esto no sucede y, la verdad, no ayuda nada a este torneo. Quizás sea bueno que Madrid y Barça lleguen a la final para que así el seguimiento tanto de medios como de afición sea mayor, pero a mi juicio aún mejor es que los más débiles se carguen a los ricos. El Valladolid no pudo con el PEValencia. Pero es que el Valencia, aunque estuvo cerca, terminó quedándose sin final por culpa de un Sergio Rodríguez que se empeñaba en que este iba a ser su torneo, para, por fin, callar todas esas bocas críticas que cada día más le acechan. El Madrid, en cuartos, había acabado con un GranCa que le plantó cara, pero al que no le bastó la omnipresencia de un Carroll espectacular. De esta forma, el Madrid-Estu se metía en la final de la Copa gracias a la cantera estudiantil, gracias a un Carlos Suárez y a un Sergio Rodríguez que estaban superlativos. Por cierto, que venga Scariolo ahora y defienda la no convocatoria de estos dos para el Mundial del verano pasado. Igual si hubieran ido otro gallo habría cantado.

Por el otro lado del cuadro, el Caja Laboral ganó su derbi particular con ayuda arbitral de por medio. Vasileiadis dio un recital de acierto en el tiro de tres y, cuando tras ir 13 puntos por detrás consiguió poner a su equipo a dos puntos, los árbitros se encargaron de que el triple que ponía al BBB por delante no valiera. En semifinales le esperaba un Barça que había arrollado a una Penya que solo le aguantó a los de Xavi Pascual tres cuartos. A priori se esperaba un duelo en semifinales bonito y abierto en el que cualquiera podría ganar, pero el Barça demostró que los de Ivanovic no están finos.
Así que ayer se produjo la final esperada por todos, todos los que no son amantes del baloncesto. El aficionado sin más, que de vez en cuando ve algo de baloncesto pero que tampoco le apasiona quería un Madrid-Barça y solo había que pedirlo.  El Madrid aguantó más de lo que se esperaba. Planteó un partido muy físico, pero las fuerzas no le aguantaron. Los dos candidatos al MVP antes del partido, Navarro y Suárez no estaban finos. El de Aranjuez más, pero Anderson, mucho más físico, se lo comió. Chimpa sufre con gente más fuerte que él y Anderson, básicamente es eso, más fuerte. Tomic sostenía al Madrid en la primera parte, pero en la segunda desapareció. Así, sin ningún referente y con Llull con cero puntos, el Madrid se desinfló. El Barça, viendo flojear a los blancos, apretó con un Sada insaciable. El base catalán no se cansó de pelear cada balón y ese puntito más de intensidad fue lo que rompió el partido. De esta forma, el Barça repite título por segundo año consecutivo, hazaña que no se repetía desde el 88, y presenta sus firmes credenciales para la Liga y la Euroliga. Pero sobre todo, le vuelve a demostrar al Madrid que, a día de hoy, siguen siendo superiores. 

El Betis se hunde

Hace cosa de mes, mes y medio, me comentaban que el Betis no iba a ascender. Por aquel entonces, cuando aún solo se había jugado la ida de los cuartos de final de la Copa del Rey, esa idea me pareció una locura. El Betis jugaba de lujo, con un Beñat inmenso en el centro del campo respaldado por un Iriney incombustible. Además, el equipo verdiblanco tenía una ventaja suficiente respecto al tercer clasificado en 2º y acababa de hacer un partidazo en el Camp Nou ante el todopoderoso Barça. Recordemos que este año el ascenso a Primera División se compone de los dos primeros clasificados de Segunda más un tercero que saldrá de un play-off entre el tercero y el sexto. 
Como decía, el Betis no solo ganaba, si no que además lo hacía jugando bien al fútbol. Se había olvidado eso del pelotazo en el Benito Villamarín, y mucha culpa de ello la tiene el entrenador y su filosofía. Pepe Mel está volviendo a demostrar que es un pedazo de entrenador y que se merece un banquillo en Primera. Sin embargo, no debe confiarse. Creo que, así como la buena racha que llevaba el Betis en la primera vuelta era culpa de Mel, ahora, cuando ha llegado esta racha negativa de resultados, también es él quien debe dar la cara. Puede ser que haya habido un exceso de confianza y que los jugadores pensaran que la cosa estaba hecha. Tanto Rayo como Celta ya les han demostrado que no, y el conjunto sevillano va a tener que luchar hasta el final. Pero tiene que ser el entrenador el que inculque estas ideas en el grupo. No debe permitir que el equipo se duerma, que se confíe y que deje de jugar como lo estaba haciendo. Y es que ya son cuatro las jornadas consecutivas que lleva el conjunto verdiblanco sin puntuar. 

Me decían, para justificar la ocurrencia de que el Betis no subiría, que un equipo que tiene tal cantidad de deudas acaba no rindiendo en el campo. La economía no es lo mío, pero esta idea es lógica. Si no hay estabilidad en los despachos, el equipo se desmorona. Muy pocas veces ha sucedido que unos jugadores a los que se les debe dinero rindan al máximo nivel. Además, la primera vuelta del Betis ha sido brutal. Perdió tan solo tres partidos y empató cuatro de los veintiuno que disputó, contando con un meritorio empate en Vigo. Y, siguiendo la línea de los equipos que no cobran, cuando un equipo se exprime tantísimo al principio, luego lo acaba pagando. Por otro lado, no hay que olvidarse de la lesión de Emaná. El camerunés estaba siendo el mejor en el Betis hasta que se lesionó. Y claro, como pasaría en cualquier equipo, cuando se te lesiona le estrella, el rendimiento del grupo baja.
Aún así, no es normal lo que le está sucediendo al Betis. Estas cuatro derrotas consecutivas tienen que servir como punto de inflexión para el club comandado ahora por Gordillo. Mel tiene que encauzar a sus chicos y el Betis debe volver a desplegar el fútbol que ya ha demostrado que es capaz de realizar. Le ganó al Barça y ese tiene que ser el partido que marque su remontada. Si Mel da con la tecla, el Betis volverá al lugar que le corresponde. Si no, aunque seguirá en la pelea por el ascenso hasta el final, equipos como el Celta, el Rayo o el Granada pueden dejarlo otro año más en el infierno. 

Green Bay reina de nuevo

El pasado 6 de febrero tuvo lugar el evento deportivo más importante en EEUU y, probablemente, en todo el mundo. Es decir, se jugaba la Superbowl. Los Packers de Green Bay se enfrentaban a los Steelers de Pittsburgh en el campo de los Dallas Cowboys, sin duda uno de los mejores estadios del mundo. Tras cuatro duros cuartos, fueron los Packers los que ganaron el enfrentamiento (31-25) guiados por su mariscal de campo Aaron Rodgers, quien estuvo en todo momento secundado por el receptor Nelson y el linebacker Clay Matthews, logrando los de Green Bay su cuarta 'Superbowl'.


Se esperaba mucho de este partido y la verdad es que no defraudó. Al principio, ninguno de los dos equipos lograba avanzar yardas y la defensa de ambos conjuntos triunfaba, impidiendo que los quarterbacks brillaran. Pero Aaron Rodgers fue el primero en cambiar el resultado del partido al encontrar al receptor Jordy Nelson (un jugador que se ha hecho clave durante la recta final de la temporada) con un pase de 29 yardas en el primer cuarto para poner el 7-0 a favor de los de Wisconsin.

Los Packers ya iban por delante en el marcador y seguían aplicando una defensa asfixiante, lo que provocó que los de Pittsburgh se desorientaran y no lograran encontrar su juego. La defensa verde no les dejaba respirar y eso quedó patente cuando Nick Collins interceptó un pase de 37 yardas lanzado por el quarterback de los Steelers Ben Roethlisberger. Collins corrió hasta la zona de anotación sorteando a cinco rivales para hacer un nuevo touchdown y poner el marcador de 14-0 al final del primer cuarto.
En el segundo cuarto, los Steelers mejoraron su juego y recortaron distancias con un field goal de 33 yardas para ponerse 14-3. Sin embargo, Rodgers mantuvo la dirección de su equipo y se encargó de ampliar la diferencia con otro “láser” de 21 yardas que fue a parar a las manos del receptor Greg Jennings, poniendo el  21-3 en el marcador y dejando el partido casi sentenciado. Y digo casi porque si los Steelers se caracterizan por algo, aparte de por su defensa, es porque nunca se rinden, hecho que llevan demostrando durante toda la temporada y desde largo tiempo atrás. Prueba de ello fue que, a falta de 39 segundos para llegar al descanso, un pase de ocho yardas de Roethlisberger al veterano Hines Ward ponía el marcador 21-10 y dejaba el partido por decidir en la segunda parte.

El partido cambió. Si en antes del descanso el que dominaba era el equipo verde, en la segunda parte fueron los de Pittsburgh los que, con la presencia del mariscal Big Ben y el runninback Rashard Mendenhall, lograban hacer su juego de carrera y convertir otro touchdown dejando el marcador en un ajustado 21-17.

A pesar de la remontada, la presencia y calidad de Rodgers fueron la clave del partido. En el último cuarto hizo otra conexión con Jennings de 15 yardas para un touchdown más, que volvía a dar una cómoda ventaja a los verdes de 28-17. Pero como ya dije antes, los Steelers nunca se rinden y, aunque estaban contra las cuerdas, apareció Roethlisberger, que no estaba cuajando un gran partido, y con un pase de 25 yardas a Mike Wallace consiguió otro touchdown, más conversión de dos puntos de Antawn Randle, lo que nuevamente permitió a los Steelers regresar al partido con marcador de 28-25 y con tan sólo 7 minutos por delante.
Pero de nuevo surgió la figura de Rodgers. El sustituto del mítico Favre en los Packers consiguió salir de varias situaciones complicadas con pases majestuosos. A falta de 2 minutos para el final, Mason Crosby logró un field goal de 23 yardas que les ponía con 6 puntos de ventaja 31-25 pero con la posibilidad de perder si los Steelers realizaban un touchdown. El milagro no sucedió y el título se marchó para Wisconsin.

RODGERS, HÉROE DE LA FINAL
Rodgers completó 24 de 39 pases para 304 yardas, con tres pases de touchdown, sin que le interceptasen ninguno. Dejó su promedio en 111,5 yardas, siendo la gran figura y el ganador del premio MVP. Además, este trofeo individual tenía un gran peso para Rodgers ya que le consagraba como el mejor Quarterback del año después de haber sufrido dos conmociones cerebrales y tras liberarse de la presión que llevaba cargando durante los últimos 3 años al ser el sustituto del legendario Brett Favre, el último que les dio el titulo de campeones a los Packers. Sin embargo, Rodgers está supliendo con creces la marcha de Favre y así lo ha demostrado ante los ojos de los 111 millones de espectadores que establecieron el récord de audiencia en Estados Unidos. 


*Post publicado con la colaboración de Ignacio Garrido.

Menuda tarde de domingo


Por fin, después de muchos domingos esperando que todo saliese redondo, ayer pasó. Pasó que desde las cinco de la tarde que comenzó el Chelsea-Liverpool hasta las nueve que acabó el Madrid viví cuatro horas de deporte intenso cuyo resultado fue óptimo.

Como digo, mi tarde de domingo comenzó a las cinco con el partido del morbo en Inglaterra. Era el debut del Niño y, el Niño, no pudo defraudar más. No tuvo ocasiones y, la que tuvo, se la robó Carragher por velocidad. El Chelsea no se enteró y el Liverpool jugó a lo poco que puede jugar: estar juntitos y salir rápido. Pero le bastó ya que el Chelsea no sabe a qué juega y mucho menos ahora con la nueva incorporación. Con Drogba y Torres en punta y Anelka de mediapunta el Chelsea se enredaba por el centro. Solo los laterales Cole y Bosingwa abrían el campo, pero no era suficiente. Así, el Liverpool, tras fallar Maxi solo sin portero en el área pequeña, se llevó los tres puntos de Stamford Bridge con un gol de churro de Meireles. Fallo defensivo del Chelsea y para adentro. No sé qué será pero este Niño crea un gafe allá por el club al que va.
La segunda parte de este Chelsea-Liverpool la vi con un ojo solo, y es que el otro lo tenía puesto en Teledeporte, en el DKV-Estu. Menuda primera parte de los de Casimiro. Solo me dio tiempo a eso, a verles medio partido, pero fue suficiente. El Estu jugó rápido, veloz, comandado por un Sergio Sánchez que lo enchufaba todo y por una defensa férrea basada en cerrar bien la pintura para que McDonald no nos hiciera un hijo. Dejé el partido con 17 arriba el Estu y con muy buenas sensaciones y es que Ty Ellis, por fin, enchufó desde 6.75m. De hecho, viendo ahora las estadísticas metió 7 de 11 para un 64% de acierto. Una estadística brutal para un tío cuya confianza en el tiro estaba por los suelos. La diferencia al final quedó en 9 y el basketaverage perdido, pero no importa, y es que las sensaciones son buenas. Repito la idea de posts anteriores: la tendencia del Estu es ascendente y veremos cuál es su techo.

Y para acabar, el Madrid. Menudo show dio ayer el equipo, por fin. Llevaba unos partidos flojo el equipo de Mourinho, muy flojo, y ayer se desquitó. Y lo hizo principalmente porque Kaká estuvo sublime. El brasileño jugó donde debe, de mediapunta, y creó un peligro constante. Sus movimientos fueron siempre sensatos y contribuyó con mucho a la fluidez del equipo. Y es que ayer el equipo blanco se caracterizó por eso, por su fluidez. La Real se vio desbordada en todo momento por un equipo que tenía que hacer un encuentro como el de ayer para desquitarse de los últimos partidos.
A parte de Kaká, el principal culpable de la gran victoria de ayer del Madrid fue Adebayor. Menudo mousqueo debía tener Benzemá cuando el Bernebéu entero, cerca del minuto 90, aplaudió atrozmente al nuevo delantero blanco. El jugador se limitó a controlar un balón en banda, pero su partido se merecía esa ovación. Estuvo participativo, con mucha movilidad y siempre coherente en sus movimientos. Además, mostró una gran tranquilidad en el gol, característica que le diferencia del galo. Adebayor va a aportar mucho en este equipo y, se habla mucho del Kun o de Llorente, pero ojo que igual se queda el de Togo.

Así que, tras estos tres acontecimientos deportivos, y más aún, tras los resultados de estos tres partidos, resulta mucho más fácil comenzar la semana con una sonrisa.

El Capricho Torres

Fernando Torres, el Niño o the Kid se ha marchado al Chelsea por 58 millones, cifra que lo convierte en el español más caro de la historia que no por ello el mejor jugador. Lo que voy a intentar demostrar en este post es porqué Torres no es tan bueno como lo pintan. Para ello hay dos caminos: los números y las opiniones.

En el primer caso, analizando los números de Torres, se aprecia que el madrileño es un buen jugador, pero en absoluto que valga ese dineral y, ni mucho menos, que despierte pasiones tales como las que se aprecian en la hinchada rojiblanca. Con la Roja, Fernando ha marcado 26 goles en 4.900 minutos, es decir, a gol cada 188 minutos, o lo que es lo mismo, a más de cada dos partidos. Raúl, con la selección, marcaba un gol cada 160 minutos. En la Premier ha marcado 65 en 8.000 minutos lo que lleva a gol cada 123 minutos. Este dato sí es positivo, pero sigamos. Con el Atleti, club que le ama hasta la extenuidad, ha marcado contando todos los partidos de Liga, Copa y competiciones europeas un total de 91 goles en 19.818 minutos, lo que supone un gol cada ¡¡¡217 minutos!!! Diego Forlán, desde el 2007, ha marcado con el Atlético 95 goles en alrededor de 15.500 minutos, lo que nos lleva a gol cada 163 minutos. Es decir, el uruguayo marca el primer gol 54 minutos antes que El Niño, el segundo gol 108 minutos antes y así sucesivamente. Además, el uruguayo, con su gol clave en la prórroga de la final de la Europa League contribuyó a que el Atlético ganara un título 14 años después y, en absoluto, está tan idolatrado como Torres.
Otro dato abrumador es que Fernando no ha ganado nada con sus clubes. Bueno sí, un ascenso con el club del  Manzanares, pero a mi juicio eso no cuenta como título. De hecho, el lance de haber jugado en segunda fundamenta mi argumentación y es que, ni un solo gran jugador de la historia ha jugado en la segunda categoría de un país.

Para más inri, Torres se fue del Atleti para ganar títulos en el 2007, dos años después de que el Liverpool se coronara campeón de Europa y la temporada siguiente a la dolorosa revancha del Milán en Estambul. Sin embargo, no ganó nada y el Atleti, club de sus amores, logró un doblete. 

Su palmarés se compone, a parte de lo logrado con la selección, de segundos puestos en todo: semifinales de Champions, segundo en el Pichichi, etc. Sin embargo, se le reconoce su trabajo a nivel internacional, y además, de forma escandalosa. Por nombrar dos logros, consiguió el Balón de Bronce tras ganar la Euro (por delante de Xavi o Casillas, sí sí) y el año pasado estaba en el Mejor Once del Mundo según France Football. Demasiados casi-premios personales para tan pocos logros colectivos.

Bien es cierto que, como dicen sus defensores, Torres marcó el gol decisivo de la Eurocopa y todos tenemos que estarle agradecido por ello. Pero por nada más, y es que Torres en la selección no pega ni con cola. Si no triunfó con el Atleti y sí lo ha hecho con el Liverpool, en cierto modo, es porque su juego se basa en la velocidad. Torres es rapidísimo pero falla muy a menudo en los controles, parte fundamental en el deporte del fútbol. Por eso, el juego combinativo de la selección no le viene nada bien. Además, no debió haber jugado el Mundial. La presión mediática alrededor de este jugador obligó a Del Bosque a alinearle, pero el fuenlabreño (además, de Fuenla el tío) estaba lesionado y demostró no estar al nivel de sus compañeros. 
Puede que sea cierto eso de que The Kid es infalible en los últimos metros, pero hay que matizar este apunte. Debido a su dificultad para controlar balones, Torres es letal, pero con espacios. En carrera es muy difícil pararle, pero necesita sitio para desarrollar sus dotes de velocista. Si no lo hay, se la roban. Jamás veremos a Torres regatearse a 5 rivales en 15 metros como hace Messi o recibir de espaldas a portería rodeado de defensas, girarse y marcar, como hace Villa. Por eso, no puede ser comparado con estos futbolistas.

Y es que Torres siempre ha sido considerado un grandísimo jugador, incluso antes de que hiciera nada relevante. Lo que pasó es que el Atleti estaba en segunda y necesitaba un ídolo al que aferrarse para lograr el ascenso. Por allí pasaba un canterano, atlético de toda la vida, que mostraba buenas maneras y sucedió que tanto afición como medios deportivos crearon un aura alrededor de este futbolista, el sucesor de Kiko, el próximo astro rojiblanco, el futbolista total que iba a devolver al Atleti a donde se merecía. Es decir, una obra maestra de la propaganda. Pero no nos engañemos, Torres es un gran futbolista, y nada más. No vale 58 millones ni de lejos y creo que va a tener una presión en el Chelsea que veremos si es capaz de manejar. Por cierto, no sé si Ancelotti habrá o no habrá pedido a Torres, pero desde luego, tiene un buen marrón ahora con Drogba, Anelka, Kalou, Malouda y Torres. Veremos a quien sienta, por ejemplo, este domingo, partido que enfrentará a los dos equipos involucrados en la operación que ha acabado con El Niño vestido de blue. Aquí os dejo unas declaraciones del técnico italiano sobre el fichaje de Torres, hace dos meses.

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