el FÚTBOL echa el telón

Se acabó. Me bajo de la moto para, espero, no subirme más. Estoy cansado de defender lo indefendible, de justificar acciones y palabras estúpidas y, sobre todo, de ver un FÚTBOL entre los dos mejores equipos del mundo aburrido, banal y sencillo.

Mourinho y Guardiola han acabado con el FÚTBOL español. Le pese a quien le pese ambos dos son igual de culpables. Uno por provocar y menospreciar al rival; el otro, por ser lo más repelente que ha pasado por una rueda de prensa. Ambos entrenadores, grandísimos por cierto, quizás de los mejores de la historia, se exceden en sus funciones y dan unas ruedas de prensa que lo único que hacen es quitarle protagonismo al FÚTBOL. Y es que a mí, señores, lo que me gusta es el FÚTBOL.

Madrid y Barcelona no juegan un pimiento. De los tres clásicos que llevamos en dos semanas he visto dos en el campo, y si no fuera por mi forofismo, me habría aburrido. Hasta un ermitaño lo habría hecho. Atléticos, escépticos y demás personas que ni les va ni les viene el Barça, el Madrid o el FÚTBOL en general me han comentado hasta la saciedad que los partidos han sido un tostón. Sin ocasiones, sin querer jugar, y con los dos equipos esperando a que el partido se resolviera en la rueda de prensa. Porque es allí donde se han jugado estos clásicos, pero ese allí, para mí, no es FÚTBOL.

El FÚTBOL se juega en un terreno de juego, once contra once con un árbitro malísimo que no pita nada bien. Pero eso, y solo eso, es el FÚTBOL. Todo lo que viene detrás es porquería. Y esa porquería ha acabado con el FÚTBOL español. No existe. Y si pensáis que sí, que alguien me diga quién vio una noticia de más de dos minutos ayer en televisión sobre unas semifinales de Europa League en las que un equipo español fue vapuleado. Nadie. Y es que los medios se centraron en una noticia asquerosa, de esas que da vergüenza enterarse.

El Barça denunció a Mourinho y el Madrid a los jugadores culés. Yo los denunciaba a todos y los mandaba a tomar vientos, o más lejos si cabe. A unos por creerse algo más que FÚTBOL, y a otros por no querer jugar al FÚTBOL. Y todo viene porque dos impresentables están al mando de los dos clubes españoles con más historia del FÚTBOL español. Al Barça se le va la cabeza pensando que es algo lógico denunciar a Mourinho. El portugués solo dice sandeces permitidas por un Florentino que está acabando con el Madrid ya que, ¿dónde está la cantera, dónde está el señorío, dónde el respeto al contrario? Para mí, los tres pilares de la historia del Madrid, a parte de las victorias, brillan por su ausencia en un equipo cuyos máximos exponentes son un entrenador chulo y maleducado y un jugador chulo también y poco solidario. Y esto es el Madrid. Bien es verdad que el club blanco solo denuncia al Barça porque los culés denuncian primero, pero sigue siendo lamentable.
Aún así, al Barça se le ha ido la olla. Creo que no son conscientes en su totalidad de lo que están haciendo. Su acción no tiene precedentes, y es que el hecho de quejarse siempre ha ido ligado al FÚTBOL. El Madrid ha tenido que aguantar las ayudas de Franco, el equipo del gobierno, el robo de Di Stefano... y todo eso nunca ha sido denunciado porque habría sido patético. Nadie en el Barça demuestra tener más dedos de frente de los pocos que tiene Piqué y por eso crean este escándalo que veremos cómo termina.
Así que, que les den. Que les den tanto a unos como a otros, pero que se vayan a la mierda. Estos dos clubes se están excediendo y se están olvidando de lo que son: dos clubes de FÚTBOL que lo que tienen que hacer es jugar al FÚTBOL y dejarse de tonterías ajenas al deporte que más seguidores tiene. Por favor, que la política abandone el deporte y que mi mundo, mi vida, mi mayor afición vuelva a ser algo de lo que me enorgullezco, de lo que me gusta ser parte y de lo que me hace feliz. Porque solo el FÚTBOL es capaz de lograr eso.

Franco resucita y se hace del Barça

El Fútbol Club Barcelona se retracta. Lo de ayer pasó de oscuro a tremendamente negro. No voy a hablar de conspiraciones ya que no poseo los medios suficientes como para gozar de una información cuanto menos valiosa, por eso, lo único que se me ocurre es que Franco haya resucitado y que se haya hecho del Barça. Las ayudas arbitrales son demasiadas ya y yo, personalmente, estoy cansado. 
Estoy muy cansado de tener que aguantar un partido horrible entre los a priori dos mejores equipos del mundo. Menudo tostón. El Barça no es el que era, y al Madrid le valía el empate. Los locales son conscientes de que son inferiores al Barça, y ese es su gran logro. Gracias a eso han ganado una Copa del Rey y, si Stark no se hubiera interpuesto, le habría metido en problemas en estas semifinales. Que sí, que el Madrid por historia y pasado debe salir al ataque en su casa en unas semifinales, pero, yo, como aficionado a un club, lo que quiero es que ese club gane. No quiero que juegue mejor que el rival y pierda. Lo que quiero es que gane. ¿O a caso estábamos todos contentísimos de lo bien que jugamos contra Suiza, sin que nos importara la derrota? Tururú. 

El Madrid tenía un plan, que era no recibir goles en casa y jugar la vuelta en el Camp Nou a cazar alguna. Es un plan pobre, sí, pero probablemente era la única forma de eliminar a este Barça. Un Barça que tampoco quiso jugar. Tuvo una posesión del 70% pero, y lo digo sin el dato exacto, casi seguro que más de la mitad de esa posesión fue en su campo y que Piqué fue el que más tuvo el balón. El Barça quería el empate también. De ahí que el tostón de partido fuera mayúsculo. Si no llega a ser por la tensión y el ambiente del campo, más de uno ayer se habría dormido en el Bernabéu. Por eso, en un partido igualado abocado al empate, algo raro tenía que pasar. Y pasó cuando mejor estaba el Madrid, cuando llevaba cinco minutos seguidos con la posesión (eso es una mierda, pero para un rival del Barça no está nada mal) y cuando el Barça más sufría. 
Mientras Kaká se preparaba en la banda para ir a por el gol, Pepe hizo una entrada que el peor árbitro de la Bundesliga según los jugadores señaló a favor del Madrid primero, para cambiar su decisión radicalmente en diez segundos y acabar expulsando al luso. Alves contribuyó a la causa. Como lo habían hecho antes Pedro o Busquets, fingiendo agresiones inexistentes, acciones propias de un equipo señor. También es de equipo señor el protestar los 11 jugadores al unísono y muy airosamente las faltas del rival. Por cierto, unas protestas agresivas que cohibirían a cualquiera y que son impunes para los árbitros, cosa que no entiendo ya que algunos a la mínima protesta sacan a pasear las tarjetas. Supongo que será la presión que meten once tíos a la vez. Claro, Stark pensaría: "¿A quién se la sacó, si me están protestando todos? Bueno, a Messi seguro que no, que es mi ídolo". Un ídolo sin el cual el actual Barcelona sería más bien poco. Un ídolo que si ya es letal con once, contra diez, con espacios, y con media defensa rival apercibida, te hace un hijo en un momento.
Por cierto, Guardiola no habló ayer en rueda de prensa, cosa que no entiendo. El día de antes había soltado un discurso poco común entre caballeros. Pep cambió su forma de dar las ruedas de prensa cuando perdió, y ayer, que volvió a ganar, fue de nuevo un ejemplo en sus modales. Mourinho, en cambio, fue el de siempre, fiel a su discurso y con las ideas claras. Aunque lo que diga haga daño, siempre lo dice igual, y ahí, amigos míos, demuestra ser más coherente que Pep.

Camino del triplete

El Madrid lo ha conseguido. Eso que tantos veían como imposible, eso que nadie podía esperar, eso que los culés no habían pensado en ningún momento, sucedió ayer. Ese eso es que el Real Madrid le ganó la Copa del Rey al mejor equipo de la historia del fútbol.

El Madrid jugó peor, el árbitro le ayudó, Mourinho es un rácano, el estilo del Barça sigue dominando, la posesión fue de un 70-30, la modestia es propia del Barça, el Madrid es todo chulería, las ocasiones eran culés, el público blaugrana animaba más, es una injusticia futbolística... Lo que quieran. De verdad, hoy, mañana, pasado y demás días hasta el miércoles, el culé puede decir lo que le de la gana por un simple motivo: al madridista le da igual y es que, aunque nadie se lo esperara, su equipo, el Real Madrid, es campeón de Copa.













El Madrid volvió a sorprender con su disposición táctica. Una nueva lección de Mou a su "compi" de profesión. Bien es verdad que el sistema de Pep no ofrece variantes y que a lo que hay no se le puede pedir más, pero Mou ha conseguido dar con la tecla y hacer que eso que parecía imposible hace meses, el impedir que el Barça combine a gusto, se convirtiera ayer en realidad. Pepe y Khedira se volvían locos presionando y el Madrid, esta vez sí, salió arriba a presionar. El resultado fue que las ocasiones eran merengues y que la primera parte, a pesar de la posesión, fue de color blanco. Messi ni la olió y ni Xavi ni Iniesta estaban cómodos.

La segunda parte fue bien distinta. El Madrid dejó de presionar, cosa lógica debido al esfuerzo físico de la primera parte, y el Barça empezó a tocar, pero no de lado a lado al más puro estilo balonmano como en la primera parte, sino con diagonales profundas y balones perpendiculares. El Madrid retrocedía cada vez más, comenzó a achicar balones y el gol culé era cuestión de tiempo. Llegó, pero Pedrito estaba en fuera de juego. Justo, muy justo. Para mi sí lo es, pero qué queréis que os diga, ¿que no es?, pues mejor, así tienen algo de lo que quejarse. El partido iba encaminado hacia una victoria blaugrana, otra más, pero el gol no llegaba y en los últimos cinco minutos de partido el Madrid volvió a achuchar y el Barça sufrió. De ahí se pasó a la prórroga y, de ésta, a un salto vertiginoso del mejor jugador del mundo tras un jugadón de Marcelo y Di María que se come con patatas Alves. CR se elevó en el cielo de Valencia para poner la pelota por encima de Pinto y celebrar el tanto frente a la afición culé, esa que cinco meses atrás lo despedía con una manita y esa que iba a Valencia convencida de la victoria.
Pues no. A pesar de que el Barça, mejor equipo de la historia, partía como favorito, el fútbol no suele atender a ese tipo de cosas. La chulería culé, representada en su máximo esplendor en las declaraciones de Piqué en los vestuarios del Bernabéu, se estrelló tras unos años de victorias. El gesto de Piqué es normal. Un chico joven que nunca ha perdido no sabe contenerse. Y con él una afición que forma parte de un equipo que ha cambiado la historia del Barça. Sin embargo ese equipo no podía ser invencible y ayer se demostró. El Madrid sacó toda su casta, demostró ser un grupo unido en torno a un gran líder y, sobre todo, disfrutó de una victoria que para el madridismo es agua bendita. 
La manita ya no sirve para nada y es que el Madrid se alzó ayer con el primer título de la temporada y va, esta vez sí, camino del triplete. Por lo menos hasta el sábado, o hasta el martes que viene. Pero lo que está claro es que si hay un equipo que aún tiene opciones de alzarse con los tres trofeos es el Madrid, y no el Barça quien, aunque parezca mentira, perdió ayer. Y, como no, la Diosa Cibeles volvió a sonreír ayer.

PEPsado

El fútbol español, qué digo, el fútbol mundial elogia al Barcelona por su juego combinativo. Los Xavi o Iniesta se han reunido por primera vez en la historia en un equipo que ha cambiado la forma de entender el fútbol. Como ya hizo Sacchi con el Milán, Guardiola ha cambiado el fútbol moderno y ha introducido el toque como excelencia futbolística para llegar al gol. A su vez, la presión que realiza el Barcelona es novedosa ya que los diez jugadores de campo presionan a la vez, recuperando la pelota al instante. Todo esto forma un sistema que ha introducido Guardiola en el fútbol y al que debemos, entre otras cosas, un Mundial de fútbol. Porque sí, porque gracias a Guardiola la Roja ha empezado a jugar al fútbol como lo hace, dominando al rival y dejando muy pocos espacios en defensa.

Sin embargo Guardiola ha innovado en el sistema, pero su sistema no da para más. Este juego de toque no permite innovaciones tácticas y del 4-3-3 con 3 mediocentros de creación, dos bandas abiertas y los dos laterales subiendo constantemente no sale. No da para más, pero es suficiente. O por lo menos lo ha sido hasta ahora. El Barça sigue sin perder, pero sufre más. Así, algunos equipos han encontrado la forma de jugarle al Barça y hacerle daño. Y cuando eso pasa, el sistema no ofrece variantes. Por contra, el Madrid sufrió contra el Villarreal y Mourinho fue capaz de darle la vuelta a la situación entorpeciendo el centro del campo de los amarillos. Eso el Barça no lo puede hacer, pero insisto, hasta ahora no le ha hecho falta.












Todo esto forma el mundo de Yupi del Barça, ese en el que el presidente dice que le ganarán 5-0 otra vez al Madrid y ese en el que la afición está absolutamente convencida de que los cuatro clásicos que vienen serán un paseo más. El Barça ya ha cortado dos orejas antes de haberse puesto el traje de luces y eso, nunca es bueno. La soberbia culé llega hasta límites insospechados y Guardiola intenta que esa situación cambie. Sin embargo, sus formas tampoco son las adecuadas. 

Su prudencia se convierte en una falsa humildad pedante que irrita a los rivales. Y eso que su intención es la contraria. Pep no lo hace con mala intención, siempre intenta ser correcto en sus formas e intenta transmitir un respeto máximo hacia sus rivales. Sin embargo, ese afán por agradar es excesivo y se acaba convirtiendo en una repetición constante de unas formas que se pasan de agradables. Así, cuando el Barça gana 5-0 lo ideal sería alegrarse por la victoria y reconocer el trabajo del rival. Pero no, Guardiola realiza unas declaraciones que parecen que es su equipo el que ha perdido 5-0 y que es el rival el mejor del mundo, pese a haber perdido abultadamente. Todo esto no favorece a la imagen del club y Guardiola se convierte en un pesado repetitivo que acaba resultando hasta pedante. 














Así, llegamos a una quincena plagada de Clásicos a la que el Madrid parece llegar mejor, mejor que al partido del Camp Nou de noviembre, porque llegar mejor que el Barça a un partido es siempre difícil. Aún así, ese aura de grandeza y ese exceso de confianza que Pep quiere eliminar, pero que existe, juegan a favor del Madrid. Veremos a ver qué pasa, pero desde luego, espero que los cuatro partidazos que nos esperan estén igualados y que el fútbol sea el protagonista. Este primero de liga, intranscendente a priori, resultará decisivo a la hora de encarar los siguientes enfrentamientos, sobre todo en el aspecto psicológico. Si alguien quiere ir al Bernabéu, ¡solo tiene que decírmelo!

La Champions, el mejor Paracetagol

Comencé hace ya más de cinco meses esta aventura por la blogosfera diciendo que mi intención iba a ser la de quitarnos el dolor de cabeza que nuestro entorno nos crea. Para ello, iba a recurrir a Paracetagol. Pues bien, tras una semana durísima, de las peores de mi vida deportivamente hablando, la Champions, a modo de Paracetagol, ha acabado con mi tristeza y mi penuria de un plumazo.

Hace exactamente una semana el Estu quedaba eliminado de la Eurocup y los sueños dementes de ir a Treviso se diluyeron cual azucarillo en un café. Fue un golpe psicológico difícil de superar y que hasta ayer, seguía muy presente en mi cabeza. Para más inri, el sábado el Madrid volvía a perder la Liga. Y digo volvía porque llevamos dos meses con el tira y afloja de si la ha perdido ya o si aún podía con el Barça. Pues bien, se ha acabado. Preciado, quien mejor que él, acabó con los nueve años de imbatibilidad de Mourinho en casa y el Madrid, con una imagen pobrísima, destrozó las ilusiones de los pocos que aún confiaban en la remontada. Al día siguiente, el domingo, el Estu perdió en Vitoria de paliza y, aún peor, Nadal volvía a perder frente a Djokovic en un partido igualadísimo que cualquiera se podría haber llevado. Pero se lo llevó el serbio y la mañana del lunes volvió a ser, como la del jueves anterior, el viernes, el sábado y el domingo, una mañana triste y apesadumbrada. Con la cabeza baja y sin ganas de hacer bromas, mi autoestima deportiva tocaba fondo. Solo un golpe de efecto, algo grandioso podía animarme. Y ocurrió.

Ayer el Madrid fue grande, demostrando en Europa por qué es el mejor equipo del siglo XX y por qué es el club con más Copas de Europa en sus vitrinas. El Madrid, ayudado por un simpático Crouch, encerró al Tottenham, dejándole sin tirar en una segunda parte para el recuerdo. Tras la primera amarilla a Crouch, los que me acompañaban durante el partido me escucharon algo así como "Achucharle, que se la va la cabeza, y lo echamos". Pues no hizo falta presionarle ya que al espárrago inglés se le fue la cabeza solo. Se le cruzó en dos entradas criminales, de esas que si cogen el tobillo del rival lo parten en dos. Bien expulsado, y partido cómodo para el Madrid.

Cómodo en el sentido de que el peso ofensivo de los Spurs, con la baja sensible de Lennon, hecho que casi nadie ha comentado y que para mí es fundamental, y con la expulsión de Crouch, quedaba reducido al mínimo. De esta forma, se le planteaba al Madrid un partido de paciencia y persistencia para abrir la muralla inglesa. Se necesitaban diagonales profundas, las alas abiertas y el apoyo constante de los dos mediocentros. Pues todo eso, aunque parezca mentira en el Madrid, sucedió ayer en la segunda parte.
Además, el Madrid necesitaba gol, ese que faltó frente al Sporting el sábado. Y el gol, reencarnado en la figura de Manolito, llegó a pares. Dos cabezazos sublimes de un jugador que debe darlo todo por el Madrid y es que, quién le iba a decir al togolés hace cinco meses, desahuciado en el City, que iba a jugar unas semifinales de Champions.

Porque el Madrid es semifinalista y, si no lo es, una catástrofe que no podría soportar tendría que ocurrir, cosa poco probable pensando en que Mou ocupa el banquillo blanco. Pero la cosa no acaba aquí, y es que el más grande, el muerto, el que nunca hace nada, ese al que Aragonés decidió echar de la Selección y ese al que media España odia por ser el mejor jugador de la historia de su país se metió también ayer en las semifinales tras meterle uno él y cinco su equipo al campeón de Europa. Raúl corrió más de 11km. con 33 años y siguió agrandando su leyenda. Porque, le pese a quien le pese, este Raúl está para ir a la Selección y quien diga lo contrario, no tendrá argumentos para justificar la convocatoria de Torres, por poner un ejemplo.
Raúl y Madrid en una final de Champions es un sueño lejano aún, pero no tan utópico como podía parecer hace unos meses. Aún así, espero que no suceda y es que, elegir entre uno u otro sería algo a lo que no estoy dispuesto a someterme. Sin más, gracias Champions por ser el Paracetagol que más necesitaba tras una semana negra plagada de derrotas insoportables.

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