Chamusquina

El fútbol moderno es complicado, en muchos sentidos. Hoy día es difícil llevar a cabo un fichaje de un jugador, de un entrenador o de un director deportivo. En la actualidad, es complejo firmar un acuerdo de patrocinio con una empresa que te vaya a pagar unos dineros suficientes para abordar los costes del club. Sin embargo, si hay un camino arduo en el mundo del fútbol actualmente, que te cuesta millones, llantos, sudor, esfuerzo y mucho trabajo, es ganar varios años seguidos. Y puede decirse que eso, a parte del FCBarcelona, no lo ha conseguido nadie desde hace muchos, muchísimos años. Tantos, que yo ni había nacido, por lo que no sé decir qué equipo podría ser ese. Pero, y aprovecho la ya archiconocida pregunta de Mou, ¿por qué el Barça sí lo ha conseguido, y nadie más?

Pues bien, analicemos al detalle todos los factores determinantes que influyen en la consecución de un título en el fútbol moderno. En primer lugar, aquello que supone propiamente el palabro fútbol: un terreno de juego, 22 tíos vestidos de corto, una estrategia y una afición. Eso era, es y será por siempre lo que se conozca como fútbol. Eso es la esencia de este deporte y es lo que no puede faltar para ganar en él. El Barça, en esto, es el mejor. Juega como nadie, sus jugadores se combinan a la perfección, el entrenador ha conseguido reunir a un grupo ya de por sí unido, ha creado una forma de jugar inédita hasta el momento, con una presión y un toque de la pelota inauditos y además, por si todo esto fuera poco, la afición acompaña. Si el fútbol solo fuera lo que sucede en los 90 minutos en los que rueda el balón, el Barça sería y es el mejor. Sin embargo, le pese a quien le pese, nuestro deporte es mucho más que eso. 
Y ese eso es negocio. Sin entrar aún a analizar qué sucede en el fútbol actual, tan ligado a la economía, veámos cuál era el papel del FCBarcelona en Europa hasta el año 2005. Su palmarés en la máxima competición europea era tan sólo de un título, con tres final perdidas, en 50 años. A partir del 2005 el Barça ha logrado dos títulos intercontinentales, 2 semifinales y este año, mínimo, finalista. Evidentemente, algo más tiene que haber aparte de buen juego, y es que ningún equipo había conseguido antes esta gesta. Ni siquiera el Ajax de Kluivert, los hermanos de Boer, Rijkaard, Van der Sar y Seedorf; la Juventus de Platini y Paolo Rossi; el Milán de Van Basten, Gullit, Rijkaard, Maldini y Baresi; el Bayern de Kahn, Elber, Lizarazu y Effenberg; o el Madrid de la Quinta del Buitre. En el fútbol, como en todo en esta vida, existen unos ciclos que hacen que los vencedores y vencidos cambien, varíen y se alternen. Sin embargo, el Barça parece ser inmune a estos cambios, y es que desde el 2005, el ex-presidente Joan Laporta firmó un contrato con Unicef por el cual iban a dejar de ingresar los más que probables 20 millones de Euros que cualquier patrocinador iba a pagar para aparecer en la camiseta del Barça. Además, la entidad culé colaboraría con 1,5 millones a los proyectos de Unicef. Es decir, no solo no ganan dinero, si no que además pierden. Pierden en el negocio, pero ganan en imagen. A partir de ese momento se comienza a hablar de la caballerosidad del club, del espíritu amigable, de lo simpático que es Pep y de lo deportivos que son sus jugadores. Pero en el contrato con Unicef, recordemos que no deja de ser negocio, y en cualquier negocio los firmantes buscan sacar el máximo beneficio, el Barça tendría que ganar algo más que imagen. ¿El qué?
Pues bien, hay un señor que se llama Senes Erzik que es el Vicepresidente del Comité de Árbitros, Vicepresidente del Comité Ejecutivo y Presidente del Comité de Responsabilidad Social y Juego Limpio de la UEFA, que curiosamente es también el Director de Proyectos de UNICEF. Es decir, mano derecha de Platini y jefazo de Unicef. Repito: curiosamente. Y repito: árbitro y juego limpio. A esto hay que añadirle que personajes notorios relacionados con el Barcelona como pueden ser Joan Gaspart, Miembro del Comité de Competiciones de la UEFA, o Joan Laporta, responsable del Consejo de Estrategia de la UEFA, sin mencionar el papel de Jose María Villar, amigo íntimo de Laporta, quien le salvó el puesto en la última votación a presidente de la RFEF, ocupan cargos notorios dentro del máximo organismo del fútbol europeo. Y todo esto, aunque huele mal, muy mal, hay que reconocérselo al Barça. Ellos han sabido moverse, han sabido qué gatos tenían que cuidar sin llamar mucho la atención y han sido conscientes del peso que podían tener sus actos con UNICEF. Por contra, el Madrid, que tanto se queja a través de su nuevo héroe, José Mourinho, no tiene ningún tipo de representación ni en la UEFA ni en la Federación. Eso sí, como bien se reía Pep en rueda de prensa, Mourinho cuenta con un Director General, un Director Deportivo, un Asesor del Presidente, un Director General de la Presidencia, un Director del Área Social y un Director de la Asesoría Jurídica, que no sirven para absolutamente nada. Así, el Madrid debería replantearse su situación institucional con un Presidente que no se entera del cotarro futbolístico (del económico sí, ya que de ahí puede sacar pelas), dejar de llorar y empezar a actuar, como muy bien ha hecho el Barça desde el 2005. Bien siempre y cuando los organismos te lo permitan, como sucede con el club, o más que un club, culé.

Paracetagol te cuenta lo que no viste del Mutua Madrid Open


Paracetagol pudo presenciar en directo en la Caja Mágica los cuartos de final disputados entre Rafael Nadal y el francés Michaël Llodra y la final de ayer entre el manacorí y el serbio Novak Djokovic.
El viernes Nadal ganó fácil ante un jugador que realizaba un tenis antiguo, con saque y subida a la red continuamente. Gracias a esto el partido fue bonito, pero no dio para mucho. Ese mismo día Paracetagol presenció un entrenamiento del posterior campeón del Master 1000 de Madrid.

Nole, junto a su equipo, su padre y su hermano, jugó durante 15 minutos un futvolley de tres contra tres con el pie. Posteriormente realizó un suave peloteo para dos horas después y ya en la pista central, arrollar a David Ferrer.

Ese mismo día Paracetagol vio a Verdasco llegar a la Caja Mágica. El madrileño, eliminado en primera ronada, fue vacilado por unos jóvenes que le pedían entradas para su partido y que le preguntaban a qué hora jugaba. Estos mismos chavales le preguntaban qué tenía en la cabeza, haciendo reír a todos los presentes. A Verdasco no le debió sentar muy bien ya que no se paró a firmar autógrafos ni a saludar.

Pero Paracetagol lo que más vio fue tenis. Sobretodo ayer. En la final, los dos mejores jugadores del momento se enfrentaban en un partido igualadísimo. Cada punto fue peleado hasta la extenuación, lo cual se veía reflejado en los chillidos de ambos tenistas, en los que parecía que se les iba a salir el alma. El partido fue de alta tensión y no sé si habría podido aguantar un tercer set. Aún así, disfruté como un enano con golpes como el de Rafa por debajo de las piernas con la posterior locura de la Caja Mágica o con los peloteos interminables que por lo general se llevó el serbio. Y ahí estuvo la clave del partido. Nole ya no tira pelotas fuera como antes, todo va dentro, y los peloteos, por largos que sean, los ganaba el siempre. Si a esto le sumamos que su saque es bastante mejor que el de Rafa, y que anímicamente está por encima de las nubes, el serbio se convierte en un jugador imparable. 32 partidos seguidos sin perder y camino del número 1.
Sin embargo, Paracetagol vio mucho más a parte de tenis. Por ejemplo, vio a Ronaldo y a Casillas con sus respectivas novias sentados todos en primera fila y haciéndose carantoñas durante todo el partido. Destacar el manoseo de Sara Carbonero, quien no dejó de sobar a Iker en todo el partido. Pero vio también a un Granero que junto a su novia estaba en la parte más alta del estadio sentado junto a la plebe, justo encima de sus compañeros de equipo, que presenciaban el partido en los palcos Vip. Tmbién vio a Kaká, Carvalho y Miguel Torres llegar tarde y sentarse junto a Casillas y Cristiano.

Paracetagol también vio cómo a Carmen Machi no le interesaba demasiado el tenis. La actriz conocida en todo el país por su papel de Aída no paraba de hablar con su acompañante. Y cuando este no le hacía caso, Machi charlaba con Almódovar.

Pero Paracetagol estaba exhausto de tanta intensidad tenística y necesitaba un descanso. Decidió irse al baño y allí, sin más dilación, hizo sus necesidades codo con codo con el mismísimo Fernando Hiero, tipo elegante allá donde vaya.

En la entrega de trofeos, Paracetagol escuchó un “Gallardón faraón, sube los parquímetros” cuando el alcalde de Madrid le entregó el trofeo a Novak y vio a Rajoy esconderse en su asiento.

Con el partido acabado, Paracetagol se cruzó tras con Radomir Antic y le dijo la famosa frase de Carrusel Deportivo de:”Rado un bratzo”. El serbio contestó con una amigable sonrisa, pero no se paró a charlar. Quien sí lo hizo, minutos después, fue Sergio Canales. El joven madridista tampoco estaba en el palco de honor, y como personaje público, pero persona corriente, se paró a echarse unas fotos y a comentar su situación en el Madrid. El chico no estaba contento, pero aún así se portó fenomenal. Otro "bratzo" grande para el crack cántabro.

Paracetagol vió al final del partido a Cristiano Ronaldo junto a su novia, la modelo rusa Irina Shayk, salir disparado del recinto de la Caja Mágica, sin atender a los fans que por allí le esperaban.

Paracetagol vio también a Djokovic y a su equipo tirarse al lago de la Caja Mágica para celebrar el título conseguido, ante la mirada incrédula de cientos de curiosos que pasábamos por allí. Y también vio cómo lo celebraba antes de entrar al coche que le llevaría al hotel junto a su entrenador, quien loco de felicidad, se quitó la camiseta y bailoteó encima del coche.

Y Paracetagol se marchó a casa lleno de tenis y famoseo, no sin antes cruzarse con Arantxa de Benito, ex de Guti, y decir adiós a una Caja Mágica que hizo, durante diez días, las delicias de los aficionados al tenis.

Justicia futbolística

"Ha triunfado el fútbol y los valores del Barça", Sandro Rosell.

"Se ha hecho justicia futbolística. Ha ganado el mejor, ha ganado el fútbol", Xavi Hernández.

"El Real Madrid trata de desenfocar los más importante: el fútbol. Es una pena, hay que saber competir y nosotros después de la final de la Copa del Rey les hemos felicitado porque han metido un gol más que nosotros. Eso es lo que diferencia al Barça de otros clubes". Daniel Alves

Estas son sólo algunas de las declaraciones que se han dado a lo largo de los veinte días de clásicos por parte de jugadores y directivos culés. Este, evidentemente, es el sentir del Barça. En cambio a mí me produce cierto descontrol. No acabo de entenderlas y aquí voy a intentar exponer mis dudas.

No entiendo cuando Xavi dice que se ha hecho justicia futbolística. Eso quiere decir que como el Barça es el que mejor trata la pelota, el que más posesión tiene, solo ellos se merecen ganar. Yo lo entiendo así, y desde luego, no lo entiendo. No entiendo cómo un profesional campeón del mundo y merecedor de un Balón de Oro puede hacer unas declaraciones como estas. No tiene ningún sentido. Xabi Alonso le replicó de esta forma: "Nunca criticaré cómo tiene que jugar un equipo, lo que decide un entrenador o cómo lo interpretan sus jugadores". Xavi se ha crecido, ha ido más allá y no tiene razón. Mascherano, al respecto, dijo lo siguiente: "No hay que desmerecer las formas de jugar. Hay mil formas de jugar que te llevan al éxito". De estas declaraciones intuyo que el Jefecito no está involucrado todavía en todo eso que es el Barça: mucho más que un club. El argentino no sabe bien dónde está aún, aunque sí se ha aprendido el tirarse cuando te soplan.

Al fútbol se juega como se sabe o como se puede. Cada uno decide el camino para ganar, fin último del fútbol. Sin embargo, para Xavi, es el Barça quien debe ganar siempre. Si eso no sucede, el fútbol es injusto. Todo esto suena un poco a estupidez y es que yo, personalmente, no le encuentro el sentido por ningún lado. Si alguien me puede ayudar, se lo agradecería. Pero no acabo de entender que digan esto cuando tampoco me ha parecido que el Barça fuera tan superior al Madrid. Un equipo que toca y toca en su campo tiene la posesión, pero no hace daño, lo cual no supone ninguna superioridad. El Barça solo ha sido superior al Madrid en la segunda parte de la Copa del Rey y en los 30 minutos que pasaron tras la expulsión de Pepe. 75 minutos de los 400 que se han disputado en los cuatro clásicos. El resto: bacalá. El Barça no es el que era, no ha desarbolado al Madrid a base de toque y tampoco ha creado grandes ocasiones. Por eso, en estos días en los que el Barça no ha jugado como lo hacía antes, estas declaraciones me sorprenden aún más.

Pero todo esto va en la línea de las ruedas de prensa de Guardiola. Cuando se gana, todo son alabanzas al rival y méritos de su equipo. Y por supuesto, respeto, mucho respeto. Sin embargo, cuando se pierde aparecen las malas formas. Actitud chulesca, reprimido todo el año, Guardiola explotó cuando perdió la Copa. El Barça no está acostumbrado a perder, y se tiene que meter en la cabeza que eso puede ocurrir. Sea una injusticia o no, puede pasar, pero parece que en el club no está bien asimilado. No quiero ni pensar lo que ocurrirá si el Barça pierde dos finales este año.
Pero el problema de todo es que el Barça es més que un club. Como diría Mourinho: ¿por qué? ¿Qué es ese más que un club? ¿Acaso el Barça no es solo un club de fútbol? ¿Es que es más que eso, que un equipo que juega al deporte rey en nuestro país? ¿Qué pasa, que solo los valores del Barça son los válidos? ¿El resto de valores son despreciables porque no son los del Barça? ¿Qué pasa, que al fútbol solo se puede jugar como juega el Barça? Demasiada hipocresía en un mensaje claro y conciso.

El Barça transmite ser el poseedor de la verdad absoluta, de las capacidades últimas de unos futbolistas mucho más que futbolistas. Mientras sigan ganando esta situación no va a cambiar, pero yo, repito, hay muchas cosas en torno a este club que no termino de entender.

Orgullo blanco

El madridismo debe estar orgulloso de su equipo tras el partido de ayer por muchas razones, y es que el Madrid consiguió plantarle cara al mejor equipo de la historia. El madridismo debe estar orgulloso de que su equipo intentara, al menos, jugar al fútbol; de que supiera defender a los mejores jugadores actuales; de que el equipo luchara hasta el final y no se diera por vencido; de que consiguiera empatarle a un grandísimo equipo; pero sobre todo, el madridismo debe estar orgulloso de que su equipo resistiera al Barça y de que este solo haya sido capaz de eliminarle con algo más que juego.

El párrafo anterior podría ser perfectamente una rueda de prensa a la inversa del Sr. Pep Guardiola, pero no lo es. Quizás le falta algún "puto amo" o "puto jefe" para serlo. El párrafo anterior es un sentir: es el sentir del madridismo. Esa afición llorona que no sabe ganar y mucho menos perder. Sí, pero esa afición a la que no le han dejado estar orgullosa de ver a su equipo en la final de Wembley.

Una eliminatoria tan sumamente igualada se decide por detalles y, generalmente, esos detalles o los marca un jugador top, o los marca el árbitro. Como jugadores top había muchos en esta eliminatoria, la balanza la han decantado los colegiados. En la ida fue un tal Stark que se inventó una expulsión en un partido abocado al 0-0. Un 0-0 de ida que con el 1-1 de ayer supondría el pase de otro equipo a la final. Sin embargo, hay más.

Otra vez cuando mejor estaba el Madrid (y digo otra vez porque en la ida la expulsión llegó cuando el Madrid empezaba a atacar) apareció el árbitro, la UEFA o quien les de la gana. Pero algo raro ocurrió. Una jugada en la que el ayer imparable Cristiano Ronaldo fue placado por Piqué cuando se iba directo al área de Valdés acabó en falta en ataque. ¿Cómo? Pues porque Cristiano, en lugar de retorcerse por el suelo con las manos en la cara, decidió levantarse a ver cómo Higuaín marcaba gol. Si Cristiano hubiera hecho eso, no sería del Madrid precisamente. El que sí lo hizo fue Mascherano, que de un encontronazo fortuito se desvaneció. Pues bien, si se pita la falta de Piqué, debería ser roja ya que es el último hombre. Si se da la ley de la ventaja, el gol debe subir al marcador, ya que si señalas falta en ataque estás favoreciendo al infractor. Un balón al que el Jefecito jamás iba a llegar beneficiaba al Madrid en todos los sentidos, pero De Bleeckere vio algo que solo él podía ver. Me suena a aquello de que Stark vio una expulsión que solo él podía ver.

De Bleecker, ese árbitro que hoy dice estar orgulloso de su actuación de ayer, ese árbitro que en el minuto 67 miraba el reloj ansioso porque terminara el partido, ese trencilla que debió enfadar a Ferguson cuando no expulsó a Pedro en el 89 tras entorpecer éste el saque de Casillas, ese colegiado que no pitó ni una falta al Madrid al borde del área, pero que señalaba contacto en contra de los blancos, ese árbitro que señaló 31 faltas en contra del Madrid y tan solo 10 a favor. En todo esto, ¿dónde cabe el respeto que promueve la UEFA? ¿Dónde está el trato que se le debe dar al mejor club del siglo pasado? Lo de esta eliminatoria ha sido un ninguneo monumental, quiero pensar que no premeditado, pero sí recompensado.

Pero sigue habiendo más. El Barça celebró ayer el pase a la final como el Madrid celebró en Valencia la Copa. Solo hay una diferencia entre ambas celebraciones. ¿Alguien la ve? El Barça, sin aspersores alguno, dio la vuelta al ruedo y manteó a Abidal. Pero, les faltaba algo en las manos que el Madrid tenía en Valencia. ¿Alguien sabe qué? La prudencia de Pep en sala de prensa no se correspondía con la incitación que hizo a sus jugadores de que festejaran el pase como si de un título se tratara. Esa incitación llegó a unos aficionados que como locos se marcharon a celebrarlo al grifo de Canaletas.

Todo esto me hace recordar que no he felicitado al Barça: felicidades. Pero les felicito por pasar a una final, no por ningún título (creo que este matiz debe quedar claro). Sin embargo, lo que quiero que prevalezca de este post es que me siento orgulloso de ser del Madrid, y es que mi equipo ha dado la cara. Aunque hayan minado nuestra moral a base de pitidos, el equipo ha luchado hasta el final y eso, por encima de todo lo demás, es el Real Madrid. Así que, a quien yo creo que debo felicitar, por su saber estar y por su coraje y por su garra, es a los jugadores del Madrid. Por ello, chicos, ¡FELICIDADES y GRACIAS!

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