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Vallecas es de Primera


Ayer tuve la suerte de asistir por primera vez al Teresa Rivero para presenciar el mejor duelo de Segunda División entre el Rayo y el Betis. El partido no dio para mucho, decepcionando en su fútbol pero cumpliendo con los altos niveles de tensión que se esperaban antes del pitido inicial. El partido se lo llevó el Rayo con un solitario gol de Piti, y es que solo una jugada aislada podía darle los tres puntos a cualquiera de los dos equipos.
Pero insisto en que el partido fue lo de menos. Vallecas al completo estaba pendiente del encuentro, y eso se demostró en el estadio. Lleno absoluto con un ambiente de Primera. Nunca antes había presenciado un estadio así, con todo el mundo cantando al unísono y apoyando al equipo. Algo se le asemeja el Calderón, pero no es la misma sensación. Ni que decir que el Bernabeu se queda a años luz de este ambiente. En el coliseo blanco, en cuento te levantas, un caballero repeinado fumador de puros te recrimina ipso facto que no ve. La respuesta podría ser algo así como: “Señor, coño, que nos están robando, déjeme por lo menos chillar un poco”. Pues no, no te dejan levantarte. Pero ayer Vallecas se levantaba al unísono. Los 15.000 tíos que llenábamos las gradas nos levantábamos porque sí, sin importar el de atrás. Si no ve, que se levante él también. Es así de fácil.

La histeria llegó con el gol, la gente se volvía a ver en Primera y por eso se celebró como tal. Al grito de “El Rayo es de Primera” la grada consiguió mantener a raya a los béticos y creer en que el ascenso está al alcance de la mano. Pero la atmósfera de fiesta cambió en el minuto 15 de ambas partes. En ese momento, la grada entera, insisto, los 15.000 tíos, sacaron unas cartulinas rojas en dirección al palco. El “Teresa vete ya” resonó en un Vallecas crispado por la situación institucional de su equipo. La gente no está de a cuerdo con cómo se está llevando a cabo el final del mandato de los Ruiz Mateos. Bien es verdad que estos le han dado mucho al Rayo, de hecho, todo lo que tiene ahora. Sin embargo, llevan razón al reclamarles su marcha. Siempre es importantes saber cuándo retirarse, y si no, que se lo digan a Armstrong o a “Schumi”. La gente quiere que sus jugadores estén a gusto, y para eso tienen que cobrar. Hay dos rumores: uno que dice que ya lo ha comprado Abramovich y otro que dice que ha venido un multimillonario y lo ha comprado. La presidenta ha dicho que en tres semanas se resolverá la situación. Lo de Abramovich suena a coña vallecana, pero da igual quien venga mientras que ponga pasta.
A pesar de todo, el Rayo sigue ganando, sigue mereciéndose ser de Primera y sigue teniendo una afición que acompañará a su equipo hasta donde haga falta. Vallecas me pareció ser una gran familia unida en torno a un gran equipo. Si me lo permitís, Vallecas es una Demencia a lo grande, una Demencia futbolística con mucha más repercusión social, una Demencia unida que lucha por su equipo de fútbol. Vallecas fue una fiesta, y estoy seguro que aún le queda una más: la del ascenso. Dicho esto, solo espero que el duelo de ayer se repita el año que viene en Primera. Será buen síntoma. 

El Betis se hunde

Hace cosa de mes, mes y medio, me comentaban que el Betis no iba a ascender. Por aquel entonces, cuando aún solo se había jugado la ida de los cuartos de final de la Copa del Rey, esa idea me pareció una locura. El Betis jugaba de lujo, con un Beñat inmenso en el centro del campo respaldado por un Iriney incombustible. Además, el equipo verdiblanco tenía una ventaja suficiente respecto al tercer clasificado en 2º y acababa de hacer un partidazo en el Camp Nou ante el todopoderoso Barça. Recordemos que este año el ascenso a Primera División se compone de los dos primeros clasificados de Segunda más un tercero que saldrá de un play-off entre el tercero y el sexto. 
Como decía, el Betis no solo ganaba, si no que además lo hacía jugando bien al fútbol. Se había olvidado eso del pelotazo en el Benito Villamarín, y mucha culpa de ello la tiene el entrenador y su filosofía. Pepe Mel está volviendo a demostrar que es un pedazo de entrenador y que se merece un banquillo en Primera. Sin embargo, no debe confiarse. Creo que, así como la buena racha que llevaba el Betis en la primera vuelta era culpa de Mel, ahora, cuando ha llegado esta racha negativa de resultados, también es él quien debe dar la cara. Puede ser que haya habido un exceso de confianza y que los jugadores pensaran que la cosa estaba hecha. Tanto Rayo como Celta ya les han demostrado que no, y el conjunto sevillano va a tener que luchar hasta el final. Pero tiene que ser el entrenador el que inculque estas ideas en el grupo. No debe permitir que el equipo se duerma, que se confíe y que deje de jugar como lo estaba haciendo. Y es que ya son cuatro las jornadas consecutivas que lleva el conjunto verdiblanco sin puntuar. 

Me decían, para justificar la ocurrencia de que el Betis no subiría, que un equipo que tiene tal cantidad de deudas acaba no rindiendo en el campo. La economía no es lo mío, pero esta idea es lógica. Si no hay estabilidad en los despachos, el equipo se desmorona. Muy pocas veces ha sucedido que unos jugadores a los que se les debe dinero rindan al máximo nivel. Además, la primera vuelta del Betis ha sido brutal. Perdió tan solo tres partidos y empató cuatro de los veintiuno que disputó, contando con un meritorio empate en Vigo. Y, siguiendo la línea de los equipos que no cobran, cuando un equipo se exprime tantísimo al principio, luego lo acaba pagando. Por otro lado, no hay que olvidarse de la lesión de Emaná. El camerunés estaba siendo el mejor en el Betis hasta que se lesionó. Y claro, como pasaría en cualquier equipo, cuando se te lesiona le estrella, el rendimiento del grupo baja.
Aún así, no es normal lo que le está sucediendo al Betis. Estas cuatro derrotas consecutivas tienen que servir como punto de inflexión para el club comandado ahora por Gordillo. Mel tiene que encauzar a sus chicos y el Betis debe volver a desplegar el fútbol que ya ha demostrado que es capaz de realizar. Le ganó al Barça y ese tiene que ser el partido que marque su remontada. Si Mel da con la tecla, el Betis volverá al lugar que le corresponde. Si no, aunque seguirá en la pelea por el ascenso hasta el final, equipos como el Celta, el Rayo o el Granada pueden dejarlo otro año más en el infierno. 

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