Dios ha hablado

Pues sí, Diego Armando, para muchos el Dios del fútbol, ha hablado. Y lo que ha dicho es, como cuando habla cualquier Dios, una verdad absoluta: hasta Valdés parece bueno junto a Xavi e Iniesta. 

A Guardiola se le acumulan los problemas. Y es que el culerdismo está más preocupado por saber si su míster renueva que por remontar la Liga, tarea ardua. No entiendo este planteamiento de Pep, centrando la atención de los medios y de sus jugadores en él, en lugar de en el juego de su equipo.

Por su parte, Xavi, amante puro de la justicia, también ha hablado. La verdad, si este chico se hiciera juez en nuestro país, no desentonaría demasiado, por eso de tener la visión de la justicia un poco trastocada. Y es que el catalán considera que los 10 puntos no es una diferencia justa. A mi entender, lo que quiere decir Xavi es que este año la gente del fútbol se está equivocando, porque no les están dejando ganar sin presentarse, que es lo que a él le gustaría y lo que vendría a ser lo más justo en el mundo del fútbol. Pero no se preocupen que Xavi tiene buen perder, a diferencia de sus compis del Madrid, según reconoció el propio futbolista. Así lo demostró en Pamplona tras recorrerse toda la banda para protestar e intimidar al linier tras señalar un fuero de juego que, por cierto, era correcto. Por lo que, aunque el Barça pierda la Liga, Xavi no soltará ningún palo. Eso está más que garantizado.

Así que de esta forma están las cosas por Can Barça. Con un entrenador poco protagonista, que no va a renovar pero que quiere alargar su decisión para no ampliar el drama por la derrota en Liga y con unos jugadores que se excusan en la justicia, que no está siendo correcta con ellos, para acabar reconociendo que "la liga es para el Madrid", según palabras del astro argentino. Por tanto, si lo dice Maradona, cómo no va a ser verdad.

¿Cómo lo veis vosotros?

Paracetagol Returns: El silencio del Palau


Aquí estamos otra vez. Tras medio año de proyectos “femeninos” y locuras radiofónicas vuelve Paracetagol. Los dolores de cabeza no han cesado, aunque el malestar era menor. Pero ha vuelto, con refuerzos y nuevas incorporaciones.
Empezamos esta segunda etapa del blog con una cara nueva, la de Lucas García, que aportará una visión diferente para romper con la monotonía del blog. No se apuren, el Cholismo instaurado desde hace un par de meses tendrá cabida en Paracetagol, pero no será nada alarmante. El aburrimiento que provoca el juego del Atleti es tal, que los posts a favor de este serán los menos. Esto es lo que nos traerá Lucas (o eso ha prometido), además de un amplio conocimiento sobre el basket nacional e internacional.
Pero vayamos al lío, y es que ayer el Real Madrid C.F. en su sección de baloncesto (el club es de fútbol, lo de esta sección es para contentar a los que no saben de baloncesto) se proclamó campeón de la Copa del Rey, en Barcelona.
Es la número 23 en su historia y fue gracias a un número 23, un tal Sergio Llull,  que anotó 23 puntos. Ya saben, el Dios del basket quiso hacer presencia en España y eligió al Madrid, por eso de ser los mejores en fútbol.
Venía el Madrid de estar “casi” eliminado en la Euroliga y de tener a su entrenador más que cuestionado. Pero el madridismo es así, se olvida rápido de los disgustos y cambia su estado de ánimo en un periquete.
Y lo hizo el Madrid de la mano de un Llull que dinamitó al Barça con su velocidad desde el principio. En el puesto en el que generaba más dudas el Real Madrid a lo largo de toda la campaña es en donde ha sabido desequilibrar la final hacia su lado. Y es que la dirección de juego en el Madrid se basaba últimamente en carreras alocadas de Llull a canasta, cuando no eran pérdidas continuas de Sergio Rodríguez.
Pero ayer la cosa cambió. El meneo del menorquín tanto a Huertas como a Sada fue histórico, y ninguno en el Barça supo cómo parar a Llull. Con un Navarro renqueante y con un Carroll a lo Navarro, el Madrid salió a atacar, a dar espectáculo y a ganar. Y le salió bien.
La intensidad que impusieron los chicos de Laso desde el principio fue demasiado para los culés. Así lo dijo Pete Mickeal al final del partido: ““Ellos han tenido mucho ritmo en ataque. Ha sido un partido frío para nosotros, muy raro, con defensa muy mala”.
Y es que, como señaló Xavi Pascual al término del encuentro, “no hemos sabido aguantar el nivel de contacto físico que ha impuesto el Madrid tanto en defensa como en ataque”. El Madrid salió a morder, a ganar un título que se le llevaba resistiendo  19 años. Esta fórmula, por lo general, suele dar sus frutos. Si no especulas, si pones todas tus bazas sobre la mesa, la partida te puede salir mal, pero te vas contento a casa. Ayer el Madrid no se fue contento por eso, se fue porque había ganado.
Y no lo hubiera hecho sin la inspiración del mormón Carroll. El triplista tuvo su día y gracias a ello el Madrid rompió el partido. Si no lo hubiera tenido, como sucede en muchas otras ocasiones, el Madrid no habría ganado. Con la buena e intensa dirección de Llull no habría bastado, ya que ayer no era el día del “Goonie” Sloth. Los veintitantos ojeadores de la NBA le debieron asustar. Sí, estoy hablando de Nikola Mirotic, desaparecido en toda la Copa.
De esta forma, el Madrid adelanta al Barça en títulos coperos de basket, le quita otro título más este año, además de la Liga de fútbol, y complica la renovación de Guardiola, que ve cómo ya pierden hasta en baloncesto. ¿Fin de ciclo?
P.D. Pablo Laso, eres un fracaso. Mira que ganar la Copa y perder con el Estu… ¡qué ridículo!

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